Una sudafricana en tu balcón
La lobelia de jardinera es Lobelia erinus, una herbácea de origen sudafricano que llegó a Europa en el siglo XVIII. Mide apenas entre 10 y 25 centímetros y forma cojines o cascadas cubiertos de flores de menos de dos centímetros. La forma silvestre es azul, y ese azul sigue siendo el más popular. Entre las variedades más conocidas están 'Crystal Palace', de azul oscuro y hojas bronceadas, y 'Cambridge Blue', más claro.
Las colgantes van bien en jardineras altas; las erguidas, en bordes.
Cuidados en maceta
- Plántala cuando haya pasado el riesgo de heladas: en el interior y la Meseta, a partir de abril o mayo.
- Sol o semisombra. En el sur y el Levante, la semisombra de la tarde evita que se agoste en julio.
- Riega a menudo, sobre todo en macetas pequeñas: si el cepellón se seca del todo, los tallos finos cuelgan y la floración se detiene.
- Abona cada dos semanas con un abono líquido para plantas de flor.
- Si en pleno verano se ve cansada, recórtala a la mitad: suele rebrotar y florecer de nuevo al final de la temporada.
Cuidado: es tóxica
La lobelia contiene alcaloides como la lobelina. La ASPCA lista la lobelia (Lobelia cardinalis) como tóxica para perros, gatos y caballos, con vómitos, diarrea y salivación; trata la de jardinera con la misma prudencia. No la dejes al alcance de niños pequeños ni de mascotas. Si alguien la ha comido, llama al Servicio de Información Toxicológica; si es un animal, al veterinario.