Claro en plena estación fría
Entre los colores de los crocos predominan el lila, el violeta claro, el amarillo y el blanco, y este último aparece en varias especies. En el croco de primavera de flor grande, un cultivar blanco muy extendido es 'Jeanne d'Arc'; entre los pequeños crocos dorados, Crocus chrysanthus, se conoce 'Snow Bunting'.
Algunos tienen en la garganta una mancha naranja o finas rayas violetas.
No son «azafrán» de verdad: el de la cocina es Crocus sativus, de floración otoñal. Estas flores son ornamentales y miden 8-15 cm.
Cómo lucen
Los crocos blancos destacan sobre tierra oscura y bajo arbustos desnudos. Mezclados con los violetas y amarillos forman una alfombra variada; un grupo solo de blancos da calma al jardín. En el césped abren entre febrero y marzo, cuando todavía puede helar: las flores son bastante resistentes.
Funcionan en macetas, cuencos y huecos entre piedras. Una mezcla de especies alarga la floración, porque van abriendo una tras otra. Si dispersas los cormos al azar, el efecto es más natural que en línea recta.
Consejos prácticos
- Planta en otoño y al menos diez o veinte juntos: en grupo se ven más.
- No hace falta desenterrarlos: se multiplican solos.
- Siega el césped solo cuando las hojas estén secas.
- Los ratones y las aves pueden comerse cormos y flores; las cestas de protección ayudan.
Seguridad
La ASPCA indica que el croco de primavera puede causar molestias digestivas a perros y gatos. Más peligroso es el cólquico (Colchicum), que no es un croco. Ante una sospecha de ingesta en una persona, llama al Servicio de Información Toxicológica o al 112; si es un animal, al veterinario.