Blanco, entre la pureza y el perfume
El iris blanco es una de las flores más elegantes de primavera. Tradicionalmente se asocia a la pureza, y su silueta de seis piezas, con sépalos caídos y pétalos erguidos, resulta escultural incluso con un solo tallo. Entre los iris barbados de jardín hay variedades blancas puras y otras con barba amarilla o con un ligero matiz azulado.
Entre los iris holandeses de corte existe una variedad blanca conocida como 'Casablanca'. Una forma blanca de Iris germanica se cultivó durante siglos por su rizoma aromático, que seco se usa en perfumería con el nombre de raíz de iris.
En el ramo
Un ramo de iris blancos transmite calma y combina bien con ramas verdes, ranúnculos o rosas claras. Para una boda de primavera o una comunión, el contraste entre blanco y verde funciona muy bien.
- Elige tallos con el capullo ya teñido pero cerrado.
- Corta el pie en diagonal y cambia el agua con frecuencia.
- Los pétalos blancos se marcan con facilidad: manéjalos con cuidado.
- Cada flor dura pocos días, pero la vida del tallo ronda los cinco a siete.
Si lo plantas
Necesita sol y un suelo drenado. Entierra los bulbos en otoño; en el caso de los rizomas barbados, déjalos casi a ras de tierra. En climas lluviosos, como el Cantábrico, vigila que el rizoma no se encharque y se pudra.
Aviso para casas con animales
El iris contiene compuestos que la ASPCA considera tóxicos para perros, gatos y caballos, sobre todo en el rizoma. Salivación, vómitos y diarrea son los síntomas descritos. Pon los jarrones en alto y consulta con tu veterinario si ocurre algo.