Lo que simboliza el blanco
En el lenguaje de las flores el blanco se asocia tradicionalmente con la pureza y la sencillez, y por eso el jacinto blanco aparece en mesas de comunión, bautizos y bodas de primavera. Su ventaja práctica es el contraste: sobre el verde fresco de las hojas, la espiga destaca sin necesidad de nada más.
De dónde sale un jacinto blanco
La especie silvestre, Hyacinthus orientalis, florece en violeta, de modo que todos los blancos son selecciones. Entre las variedades blancas clásicas se cita 'L'Innocence'; otras salen en crema o en amarillo muy claro, como 'City of Haarlem'. También existe el llamado jacinto romano (variedad albulus), más fino y menos denso, con pétalos azules o blancos.
El perfume está presente en todos, aunque algunos blancos huelen menos que los azules.
Colocarlo sin que abrume
Una espiga de jacinto perfuma una habitación entera. En un salón pequeño o junto a la mesa donde se come, déjalo en un aparador o en una repisa algo apartada. Tres o cinco bulbos en un cuenco bajo quedan más serenos que una mezcla de colores. Las celebraciones de abril y mayo coinciden con el final de los bulbos de jardín, así que para esas fechas lo habitual es recurrir a macetas forzadas.
Mantener el blanco impecable
Los pétalos claros delatan enseguida los golpes y los bordes pardos.
- Pon la maceta en un lugar luminoso y fresco, lejos de radiadores.
- Mantén el sustrato apenas húmedo, nunca encharcado.
- Quita las campanillas marchitas una a una con cuidado.
En una estancia cálida y oscura la espiga se acaba pronto; en un sitio fresco puede durar un par de semanas.
Después de florecer y con mascotas
Corta el tallo, conserva las hojas y riega poco hasta que amarilleen. En octubre puedes plantar el bulbo en el jardín, aunque no esperes una espiga tan llena el primer año. Según la ASPCA, el jacinto es tóxico para gatos, perros y caballos, así que mantenlo en alto.