Flores blancas en pleno invierno
Entre octubre y marzo, cuando el jardín está apagado, el ciclamen blanco destaca. Muchas variedades de Cyclamen persicum tienen pétalos casi puros, aunque otras llevan una mancha rosada o carmín en la base, el llamado ojo. Las hojas, verdes con dibujos plateados, enmarcan las flores.
Sobre mesas de comedor o junto a una ventana, una maceta de ciclamen blanco da un toque sereno y combina con velas, ramas verdes y adornos dorados o plateados.
Cuidados que evitan disgustos
La principal causa de fracaso es el exceso de calor. Un lugar luminoso y fresco, lejos de radiadores y estufas, alarga la floración durante semanas.
- Evita el sol directo del mediodía, que quema los pétalos claros.
- Riega por el plato y quita el agua que quede.
- No mojes el centro de la mata, donde nace el tallo, porque puede pudrirse.
- Retira las flores pasadas tirando del tallo desde la base.
Si compras uno para regalar, elige plantas compactas, con muchos capullos aún cerrados y las hojas firmes.
Después de la floración
En primavera avanzada la planta pierde hojas y pasa unas semanas en reposo. No significa que haya muerto: reduce el riego y guárdala en un sitio fresco hasta que vuelva a brotar. Con suerte, repetirá flor el invierno siguiente.
Animales y niños
El ciclamen contiene saponinas, sobre todo en el tubérculo. Según la ASPCA, resulta tóxico para perros, gatos y caballos, con salivación, vómitos y diarrea. Mantén la maceta lejos de ellos y, si sospechas que han mordido una hoja o el tubérculo, acude al veterinario.