Un rojo que casi no existe
El género Iris abarca casi todos los colores del arcoíris, y de ahí viene su nombre. Sin embargo, un rojo puro es muy raro. Lo que en jardinería se llama iris rojo suele ser un burdeos, un vino, un cobre o un marrón rojizo, sobre todo en los iris barbados. Con la luz del atardecer, esos tonos se ven más rojos.
Por eso conviene no esperar una flor del color de una amapola. Si buscas un rojo intenso, fíjate en la descripción de la variedad y en las fotos, y piensa en terciopelos oscuros.
Cómo sacarle partido
- Combínalo con flores amarillas o naranjas, que resaltan su tono cálido.
- En una mesa otoñal o en una fiesta rústica, los burdeos quedan muy bien con hojas secas y frutos.
- Cuando lo cortes, déjalo en un lugar fresco para que el color profundo no se apague con el calor de la sala.
En el jardín
Los iris barbados necesitan pleno sol y buen drenaje, y su rizoma debe asomar un poco sobre la superficie. Florecen entre abril y mayo. Si los plantas en la Meseta o en el interior, aguantan el frío; en la costa cálida sufren más la humedad que el calor. Divide las matas de rizoma después de la floración, cuando estén muy apretadas.
Como flor de corte, el iris burdeos luce mejor en jarrones estrechos y con pocos tallos.
Toxicidad
Los iris contienen terpenoides que, según la ASPCA, resultan tóxicos para perros, gatos y caballos, con más concentración en los rizomas. Puede aparecer salivación, vómitos y decaimiento. Si sospechas que tu mascota ha mordido una planta, llama al veterinario.