De México al Jardín Botánico de Madrid
La dalia pertenece al género Dahlia, que nació en las tierras altas de México y Guatemala. Allí crecen unas treinta y cinco especies silvestres, y en México la dalia se considera flor nacional. El nombre rinde homenaje al botánico sueco Anders Dahl. Una parte importante de la historia europea de la planta pasa por Madrid: a finales del siglo XVIII el Real Jardín Botánico recibió tubérculos procedentes de México y su director, Antonio José Cavanilles, describió y bautizó el género.
De las especies silvestres han salido miles de variedades en casi todos los colores, salvo un azul auténtico. El amarillo va del limón pálido al dorado intenso y con frecuencia se mezcla con naranja en los pétalos, de modo que la dalia amarilla da más juego en el jarrón de lo que parece.
Una cabeza llena de flores pequeñas
Lo que parece una flor única es en realidad una inflorescencia, como en el girasol o la margarita, porque la dalia es una asterácea. Quien las colecciona las reconoce por la forma:
- sencillas, con una corona de pétalos y el centro a la vista
- nenúfar, de flores planas y abiertas
- decorativas, grandes y muy llenas
- bola y pompón, con cabezas densas y redondas
- cactus, de pétalos estrechos y enrollados
Del tubérculo a la primera helada
Busca un sitio a pleno sol y una tierra fértil que drene bien. Los tubérculos no soportan el hielo, así que en la Meseta y en el interior conviene esperar a abril o mayo, cuando pasan las heladas tardías, o adelantar el arranque en una maceta bajo cubierta. En el Cantábrico y en Galicia el enemigo no es el frío sino las babosas y los caracoles, que adoran los brotes tiernos.
La floración llega desde pleno verano hasta las primeras heladas, y cortar las flores pasadas anima a la planta a sacar más. Cuando el frío ennegrece el follaje, desentierra los tubérculos, déjalos secar y guárdalos a oscuras entre 5 y 10 grados.
Con animales en casa
Según la ASPCA, la dalia es tóxica para perros, gatos y caballos, aunque solo menciona molestias leves: irritación digestiva y dermatitis. Si tu mascota ha mordisqueado una, consulta con el veterinario.