Una azalea es un rododendro
Azalea no es un género aparte: todas las azaleas pertenecen a Rhododendron, de la familia de las ericáceas. La azalea de interior desciende sobre todo de Rhododendron simsii, un arbusto perennifolio del sur de China, Vietnam y Tailandia, y de ella proceden los híbridos que se venden en flor en invierno.
Su sustrato debe ser ácido, como el de los suelos atlánticos de Galicia y la cornisa cantábrica donde las azaleas de jardín se dan muy bien.
¿Interior o jardín?
La azalea de maceta no aguanta las heladas, por lo que en invierno se queda en casa. Para el jardín existen otras azaleas, como los híbridos caducifolios, que sí resisten el frío. No las confundas antes de plantar nada en tierra.
Tres reglas para florecer más tiempo
- Frescor: sitúala en un lugar luminoso y fresco, sin sol fuerte. En un salón cálido y seco, los botones se abren mal.
- Humedad: el cepellón no debe secarse nunca. Si ocurre, sumerge la maceta en un cubo hasta que dejen de salir burbujas.
- Agua blanda y sustrato ácido: en zonas de agua dura, el agua del grifo perjudica. Lo ideal es agua de lluvia, y para trasplantar, tierra para ericáceas.
Después de la floración
Quita las flores secas y mantén la planta en un sitio fresco y luminoso; brotará de nuevo y podrá florecer el invierno siguiente. Trasplanta en una maceta algo mayor.
Tóxica para mascotas
Según la ASPCA, las azaleas contienen grayanotoxina y son tóxicas para perros, gatos y caballos: vómitos (no en caballos), diarrea, debilidad e incluso fallo cardíaco. Mantenla fuera del alcance de animales y niños.