La amapola de los campos
Papaver rhoeas es una planta anual que puede superar los 50 cm de altura. Sus flores, de un escarlata intenso, tienen cuatro pétalos finísimos, a menudo con una mancha negra en la base, y los estambres oscuros forman un anillo central. Florece desde el principio hasta el final de la primavera y los pétalos caen con facilidad.
Cuando la flor pasa queda una cápsula ovalada llena de semillas diminutas. Tiene muchos nombres populares; entre ellos figura ababol.
Una compañera del cereal
Está ligada a la agricultura desde la antigüedad: su ciclo coincide con el de los cereales, de forma que florece y echa semillas antes de la cosecha. Los herbicidas y la limpieza moderna de semillas la han hecho desaparecer de muchos campos, pero donde no se usan herbicidas, o en barbechos, siguen brotando oleadas.
Por qué sale donde se ha removido la tierra
Las semillas son minúsculas, siguen vivas en el suelo durante años y germinan con la luz. Si se remueve el terreno, por ejemplo por una obra, las semillas antiguas suben a la superficie y un talud se pone rojo. Ese rojo no es casualidad: señala suelo alterado.
Usos y precaución
Las semillas son comestibles y se emplean en bollería y como condimento, y con los pétalos se elaboran siropes. La savia, los pétalos y las cápsulas contienen rhoeadina, un alcaloide con ligero efecto sedante, a diferencia de la adormidera, que contiene morfina. Las hojas son levemente venenosas para los herbívoros, y el consumo excesivo puede dar molestias intestinales.
La Pet Poison Helpline la considera tóxica para perros y gatos, con problemas digestivos y sedación. Ante cualquier duda, consulta al veterinario o, si es una persona, al Servicio de Información Toxicológica.