Una telaraña sobre la roseta
El sempervivo de telarañas (Sempervivum arachnoideum) es de las montañas europeas: Alpes, Apeninos y Cárpatos. En las puntas de las hojas hay pelos largos y finos que se extienden de punta a punta sobre el centro de la roseta, como si una araña hubiera tejido su tela. El epíteto arachnoideum significa «semejante a una araña».
La telaraña forma parte de la planta y no es señal de plagas. En español se le llama también siempreviva de telarañas.
Las rosetas miden unos ocho centímetros de alto, pero con las rosetas hijas forman cojines de unos treinta centímetros de ancho. La Royal Horticultural Society ha concedido su Award of Garden Merit tanto a la especie como a la subespecie tomentosum, todavía más lanosa.
Las flores blancas son raras
El color de las flores de los sempervivos es rojizo, amarillento, rosado o, pocas veces, blancuzco. Esta especie florece en rosa en julio, sobre tallos cortos. Quien busca un efecto blanco debe contar, por tanto, con los pelos de las rosetas.
Dónde se encuentra bien
El género llega hasta las montañas de la península ibérica y es de los más resistentes entre las suculentas.
- Rocalla, grietas de un muro o un recipiente bajo.
- Sol pleno y sustrato que deje pasar el agua.
- Mejor un verano seco que un invierno mojado.
En zonas lluviosas, como el Cantábrico, la maceta con grava en la superficie evita que las rosetas se pudran por la humedad.
Seguridad
No figura entre las plantas con toxicidad destacada, pero la savia de los sempervivos puede provocar vómitos en dosis altas, así que no es comestible para personas ni para animales.
Elige un recipiente bajo y claro: las rosetas peludas se recortan contra la piedra y, cuando les da el sol, los pelos parecen un velo blanco.