Blancos que huelen
Cuando se busca un narciso blanco o un ramo de narcisos, lo habitual es pensar en el tipo de ramillete, Narcissus tazetta, de flores pequeñas agrupadas en cada tallo y con un perfume intenso. Se cultiva desde hace siglos en la cuenca mediterránea y se ha naturalizado en muchos rincones del sur y el levante.
Otros blancos de jardín tienen pétalos blancos y copa amarilla, blanca o anaranjada.
El blanco se asocia tradicionalmente con la pureza, y la leyenda griega de Narciso, el joven enamorado de su reflejo, ha dado nombre a la flor y a un buen número de metáforas.
Cómo disfrutarlos en casa
Un jarrón de narcisos blancos perfuma una habitación entera. Si lo pones en una sala pequeña, el aroma puede resultar fuerte, así que mejor ventila. Corta los tallos con la flor aún cerrada y colócalos solos en agua durante unas horas antes de mezclarlos: sueltan una savia que daña a otras flores.
Los narcisos de ramillete también se cultivan en cuencos con piedras y agua, sin tierra. Es un método popular en invierno, aunque los bulbos forzados rara vez vuelven a florecer en el mismo año.
Después de la flor
- no cortes las hojas hasta que amarilleen
- riega con moderación hasta que la planta se seque
- si cultivas en maceta, deja los bulbos en el sustrato seco en un sitio fresco durante el verano
- sustituye el sustrato cada pocos años para evitar enfermedades
Mucho cuidado con la ingestión
Los bulbos se parecen a cebollas pequeñas y se han confundido con ellas, con intoxicaciones de náuseas, vómitos y diarrea. En caso de duda, llama al 112 o al Servicio de Información Toxicológica. Para los animales, la ASPCA los clasifica como tóxicos; consulta al veterinario.