Dos lavandas blancas
El azul violáceo es el color clásico, pero existen formas blancas tanto de la lavanda común como del lavandín:
- 'Nana Alba': enana de la lavanda común, de unos 25 cm, que forma una mata compacta de hoja gris y espigas blancas cortas.
- Lavandín 'Alba': mucho más vigoroso, con unos 50 cm de alto y hasta 90 cm de ancho, con espigas blancas y largas que superan el follaje en la segunda mitad del verano. Tiene el Award of Garden Merit de la RHS.
Las dos se multiplican por esquejes, de modo que el color de la planta madre se conserva.
En el jardín y en la terraza
El blanco se distingue mejor al atardecer que los tonos oscuros, por eso queda bien junto a un camino o donde cenas en verano. 'Nana Alba' sirve para macetas o bordes bajos. El lavandín puede ir detrás de rosales y perennes de hoja plateada. Alternar mata blanca y mata azul resalta ambos colores.
Lo que necesita
La lavanda procede de zonas de veranos secos, así que importa más el lugar que los cuidados.
- Pleno sol y suelo seco que drene.
- Funciona en suelo calizo o neutro, e incluso arenoso.
- En maceta, abre un agujero de drenaje y pon grava en el fondo.
- Corta las espigas pasadas para mantener la forma.
Secado y animales
Las espigas blancas y las azules juntas dan un ramo seco muy bonito. Su aroma procede del linalol y el acetato de linalilo, y según la ASPCA son esas mismas sustancias las que la hacen tóxica para perros, gatos y caballos. Guarda sobres perfumados y aceite lejos de los animales.