El color de las ceremonias
En el lenguaje de las flores el blanco simboliza tradicionalmente la pureza, la inocencia y los comienzos. De ahí que la rosa blanca sea una presencia constante en bodas, bautizos y primeras comuniones. También se elige para recordar a seres queridos, por ejemplo cuando se llevan flores al cementerio el 1 de noviembre, en Todos los Santos.
No todas las rosas blancas son igual de blancas. Algunas tiran a marfil, otras a crema o a un verde muy suave en el centro del capullo. Si vas a combinarlas con un vestido o con un mantel, compara la tonalidad con luz natural, porque la luz cálida de interior las hace parecer más amarillas.
Cómo mantenerla impecable
El blanco es el color que más delata los golpes. Un roce basta para que el pétalo se manche de marrón, así que conviene manipular el ramo por los tallos. Para que dure:
- Corta unos centímetros de tallo en diagonal y sumérgelo cuanto antes en agua limpia.
- Quita las hojas que quedarían bajo el agua.
- Cambia el agua cada dos o tres días y añade conservante para flor cortada.
- Colócala lejos del sol directo, de radiadores y del frutero: la fruta madura desprende etileno, que acelera el marchitado.
Con estos cuidados, una rosa de corte aguanta de una a dos semanas en el jarrón.
Rosales blancos y mascotas
Existen rosales de flor blanca de porte arbustivo y trepador. Agradecen sol abundante, riego al pie y una buena ventilación; en el Cantábrico y en Galicia, donde la humedad es alta, conviene vigilar la mancha negra de las hojas. La ASPCA incluye las rosas entre las plantas no tóxicas para perros, gatos y caballos.