De la clemátide silvestre a las variedades de jardín
La clemátide silvestre de Europa, Clematis vitalba, ya tiene flores blancas y olorosas, de cuatro sépalos, seguidas de frutos con plumero plateado. En España se la conoce desde antiguo como hierba de pordioseros, porque en la Edad Media los mendigos la empleaban para provocarse llagas. Es muy vigorosa y su sitio está en setos grandes y rincones salvajes.
Para el jardín hay variedades más manejables.
Variedades blancas con premio
La Royal Horticultural Society ha concedido su Award of Garden Merit a varias clemátides blancas:
- 'Huldine': floración tardía, flores blanco perla de unos 10 cm.
- 'Mrs George Jackman': flor grande y temprana, de hasta 18 cm.
- 'Marie Boisselot': también temprana, con flores que llegan a 20 cm.
- 'Arctic Queen': flores de unos 15 cm a principios de verano.
'Huldine' pertenece al grupo 3 y se poda fuerte a final del invierno; las otras tres florecen sobre madera del año anterior y se recortan con suavidad.
Dónde luce más
El blanco refleja la luz y se ve bien al atardecer, así que queda precioso en una pérgola o junto a la terraza. Contra una valla oscura o un seto de tejo destaca más. Si la dejas trepar por un rosal o un arbusto, alargas la época de flor. En sombra profunda florece poco.
Cuidados y mascotas
Mantén la base fresca y riega en los periodos secos. La savia irrita la piel y la ASPCA considera la clemátide tóxica para perros, gatos y caballos. Corta siempre con guantes y recoge los restos de poda.