Más de mil especies
El nombre procede del griego: rhodon, rosa, y dendron, árbol. El género pertenece a las ericáceas y reúne más de mil especies, desde arbustos de 10 o 20 cm hasta árboles que alcanzan 30 m en el Himalaya. Las azaleas forman parte del mismo género. En los jardines se plantan sobre todo híbridos, muchos de hoja perenne, con hojas grandes, coriáceas y brillantes y racimos de flores en forma de trompeta.
Suelo ácido y raíces superficiales
La mayoría exige suelo ácido, con un pH de 4,5 a 5,5. Eso condiciona mucho dónde puede crecer en España: en zonas de suelos calizos y agua dura, como buena parte del interior y del Mediterráneo, lo más sensato es cultivarlo en maceta con sustrato para plantas acidófilas y regar con agua de lluvia. En el Cantábrico y en Galicia, donde llueve mucho, el cultivo resulta más natural.
- Plántalo a la misma profundidad que tenía en la maceta, porque las raíces son superficiales.
- El suelo debe mantenerse húmedo pero bien drenado; el encharcamiento lo daña.
- Prefiere media sombra y abrigo del viento frío.
Floración y heladas
Según el cultivar florece entre abril y junio. Las yemas pueden helarse con las últimas heladas, algo que en la Meseta ocurre hasta bien entrada la primavera; si se anuncian, cúbrelo con un velo de forzado. Los de hoja perenne pierden agua también en invierno: riégalos en los días sin helada.
Peligroso para personas y animales
Todos los rododendros contienen grayanotoxinas en el polen y el néctar, y por eso la miel que procede de ellos puede resultar muy venenosa. El resto de la planta es tóxico, sobre todo las hojas. La ASPCA lo clasifica como tóxico para perros, gatos y caballos: unas pocas hojas bastan para provocar problemas graves.
En una persona, llama al 112 o al Servicio de Información Toxicológica; con un animal, al veterinario.