Un rojo que existe de verdad
El rojo está entre los colores espontáneos del Ranunculus asiaticus: en las poblaciones silvestres del Mediterráneo oriental la planta florece en rojo, rosa, amarillo o blanco. Las variedades rojas de floristería son muy dobles, con un corazón oscuro y pétalos aterciopelados. Junto a tulipanes o anémonas forman un ramo primaveral de gran efecto.
Al elegirlos, busca botones blandos al tacto que ya muestren color. Tras unos días en el jarrón se abren del todo y revelan su forma de rosetón. El rojo destaca sobre todo sobre fondos claros.
El rojo como regalo
En el lenguaje de las flores el rojo es el color del amor y de la pasión. En febrero, cuando los ranúnculos están disponibles como flor cortada, pueden ser una alternativa a las rosas para San Valentín. En un ramo de cumpleaños aportan un tono cálido.
Mantenlos frescos
El ranúnculo está acostumbrado al fresco: por encima de unos 21 grados deja de formar botones. En el jarrón evita los radiadores y las ventanas soleadas.
- Corta los tallos en diagonal.
- Sustituye el agua cada 48 horas.
- Retira las cabezas marchitas.
En el jardín
Los tubérculos se plantan en otoño en zonas de inviernos suaves, como el litoral mediterráneo o Canarias, y en primavera donde hiela. Los de maceta deben pasar el invierno resguardados del hielo si quieres conservarlos.
Toxicidad
La ASPCA clasifica los ranúnculos como plantas tóxicas para perros, gatos y caballos. La protoanemonina irrita la boca y provoca problemas digestivos. También las personas deben evitar el contacto de la savia con los ojos y la piel delicada.