Un rojo que viene del vivero
Entre las especies silvestres, los tonos rojizos son escasos. El rojo oscuro, el carmín y los matices ladrillo de los lirios de venta son el resultado de cruces, sobre todo de híbridos asiáticos, que tienen la gama más amplia de rojos. Un ejemplo ibérico, aunque no es de ramo, es la variedad rubrum del lirio de los Pirineos, de pétalos rojo anaranjado con manchas pardas, localizada en Burgos.
Perfume y manchas
Los asiáticos rojos casi no huelen; los orientales de color carmín, en cambio, tienen una fragancia potente que llena una habitación. Muchas variedades rojas llevan puntitos oscuros en el interior y un polen naranja intenso que se nota al instante en un mantel claro.
- Con sol directo, el rojo se ve más encendido.
- A media sombra se apaga un poco, pero la flor aguanta más tiempo.
- Un poco de follaje plateado al lado resalta el contraste.
Dónde encaja
Un lirio rojo queda bien junto a plantas de hoja grisácea, como la santolina o la salvia, que además resisten el verano seco del interior peninsular. En balcones y terrazas elige macetas hondas: el bulbo echa raíces también desde la base del tallo y necesita sitio hacia abajo.
El rojo se emplea con frecuencia en ramos del Día de la Madre, que en España se celebra el primer domingo de mayo, y en aniversarios señalados.
Gatos y personas
Si en casa vive un gato, evita este ramo: toda la planta, polen incluido, puede causarle insuficiencia renal aguda. Para las personas, la recomendación es no ingerir ninguna parte; si ocurre, consulta con el Servicio de Información Toxicológica.