El rojo de los balcones
Si hubiera que elegir una planta que represente los balcones y las ventanas de España, probablemente sería el geranio rojo. Cuelga de las rejas, llena las jardineras y aparece en los patios andaluces, en los balcones del Cantábrico y en las casas de pueblo de la Meseta. Su éxito se explica por su resistencia: aguanta el sol, perdona los olvidos de riego y florece durante meses.
Tradicionalmente, el rojo se asocia con la alegría y la vitalidad, lo que cuadra con una planta que se mantiene cargada de flores en pleno verano.
Cuánta agua necesita
El error más común es regar de más. El pelargonio viene de climas secos, así que prefiere un riego espaciado y profundo antes que uno diario y superficial. Con la tierra seca en los dos primeros centímetros ya toca regar; en pleno agosto en el sur puede significar cada dos días, y en invierno apenas una vez cada dos semanas.
Esquejes para el año que viene
A finales del verano corta tallos de unos diez centímetros, quita las hojas inferiores y deja que la herida se seque un día. Plántalos en un sustrato arenoso y mantenlos en un sitio luminoso sin sol directo. En pocas semanas enraízan. Es la manera más barata de renovar las plantas viejas, que con los años se vuelven leñosas y floríferas menos.
Detalles útiles
- pellizca las puntas de los esquejes jóvenes para que ramifiquen
- retira hojas amarillas para evitar hongos
- no mojes las flores al regar, o se pudren
- en la Meseta, guarda las macetas bajo cubierta cuando bajen las temperaturas
Precauciones con mascotas
La ASPCA considera tóxicos para perros, gatos y caballos a los pelargonios: el geraniol y el linalol de las hojas pueden causar vómitos, decaimiento y dermatitis. Si tu animal los mastica, llama al veterinario.