Un rojo que casi no existe en la naturaleza
Solo una especie silvestre de petunia es roja de forma natural: Petunia exserta, del sur de Brasil, muy rara y la única del género polinizada por colibríes. Las petunias rojas que se ven en jardineras no son de esa especie, sino variedades del híbrido de jardín, que van del escarlata a la cereza y al rojo vino, a veces con borde blanco o estrella.
Cómo sacarle partido al rojo
- Se ve de lejos: ideal junto a la puerta o hacia la calle.
- Con blanco resulta fresca y clásica; con azul y violeta, más intensa.
- Las hojas verde oscuro y los tiestos claros hacen que el color salte.
- Una variedad colgante convierte la cesta en una bola roja.
Floración hasta el frío
La petunia roja pide sol pleno: a la sombra los tallos se alargan y salen pocas flores. Riega a fondo cuando se seque la capa superior y abona durante todo el verano. Quita las flores marchitas antes de que hagan semilla. Si a finales de verano está desgreñada, recórtala a la mitad y volverá a florecer en pocas semanas.
Un contenedor grande se seca más despacio y, en un balcón expuesto al calor del sur o del Levante, te ahorra mucho trabajo. En climas fríos, ponla fuera solo cuando hayan pasado las últimas heladas.
En casa con animales
Según la ASPCA, la petunia no es tóxica para perros, gatos ni caballos. Si la plantas con otras especies en el mismo tiesto, comprueba cada una por separado, porque no todas las plantas de balcón son igual de inofensivas.