Un género con más de cien especies
El género Lonicera reúne especies de arbustos y de trepadoras de flores tubulares con dos labios y dulce fragancia. En la península crecen varias de forma silvestre: la madreselva común o europea (Lonicera periclymenum) es frecuente en setos y bosques húmedos del norte, y la madreselva mediterránea (Lonicera implexa) se agarra a matorrales y paredes de clima seco.
Las que se venden como ornamentales proceden de varias especies e híbridos, y los tonos van del crema al amarillo, pasando por el rosa y el rojo coral. El lila no entra en esa paleta.
Dónde plantarla
- Trepadoras, necesitan soporte: celosía, pérgola o alambres sobre un muro.
- Prefieren la copa al sol o en semisombra y el pie fresco; unos centímetros de mantillo ayudan en el sur.
- En Galicia y el Cantábrico apenas necesita riego; en la Meseta y en el sur, riega en verano durante los primeros años.
- Tras la floración, retira la madera seca o débil.
El perfume de la noche
Muchas especies huelen más al atardecer y de noche, cuando las polillas visitan las flores. Ponla cerca de una ventana o de la terraza donde cenas en verano.
Si quieres cubrir una pared orientada al sur en la costa mediterránea, la madreselva mediterránea resiste mejor el calor seco que las especies del norte de Europa, aunque florece con menos exuberancia. En una fachada norte sirve cualquiera de las europeas.
Bayas
Salvo algunas especies de fruto comestible, como Lonicera caerulea, los frutos de las madreselvas son tóxicos para las personas. Que los niños no los coman; si ocurre, llama al Servicio de Información Toxicológica. Para perros y gatos, consulta con el veterinario.