Una espata, no un pétalo
El Spathiphyllum pertenece a las aráceas y no tiene relación con los lirios del género Lilium. Hay unas 36 especies, casi todas de América tropical, y solo tres en el Viejo Mundo, en torno a Filipinas y las islas del Pacífico. Lo que parece un pétalo es una espata, de entre 10 y 30 centímetros, de color blanco, amarillento o verdoso.
Las verdaderas flores son diminutas y están en el espádice central.
Luz, agua y temperatura
- Luz: prefiere claridad o media sombra; el sol directo quema las hojas.
- Agua: es una planta sedienta, con riego abundante en verano y algo menor en invierno. Mantén el sustrato húmedo, sin encharcar.
- Temperatura: crece bien por encima de 18 grados y su rango ideal va de 21 a 24.
- Hojas: no las pulverices, porque pueden salir hongos.
Cuando le falta agua, las hojas se caen, pero se recuperan enseguida con el riego.
Cada primavera
Aprovecha la primavera para pasarla a una maceta mayor o dividir la planta en hijuelos. Un poco de humus de lombriz en el sustrato favorece una floración sana. Durante el invierno, aleja la planta de corrientes de aire frío y del radiador.
Atención con las mascotas
Contiene cristales insolubles de oxalato de calcio. Según la ASPCA, es tóxica para perros y gatos, y provoca escozor en la boca, babeo y vómitos. A diferencia de los lirios verdaderos, no daña los riñones de los gatos. Si tu mascota ha mordido las hojas, llama a tu veterinario.