Rizoma o bulbo
El género Iris tiene más de 300 especies, además de muchos híbridos, y se extiende por las regiones templadas del hemisferio norte. Su nombre recuerda a la diosa griega del arcoíris, y la variedad de colores no desmiente la comparación. La forma más sencilla de distinguir los grupos es mirar qué hay bajo tierra.
- Los iris rizomatosos, como los barbados de jardín, nacen de un rizoma rastrero. Llevan un mechón de pelillos en los sépalos caídos, la barba. Piden pleno sol y el rizoma debe quedar casi a ras de suelo.
- Los iris bulbosos aguantan los veranos secos como bulbo. A este grupo pertenece el iris holandés, el más habitual en ramos.
- Los iris sin barba, como el que crece junto al agua, prefieren suelos húmedos.
Flor y rizoma
Cada flor tiene seis piezas: tres sépalos que cuelgan y tres pétalos más erguidos. El diseño sirve de pista de aterrizaje para insectos polinizadores. En la península ibérica crece de forma silvestre el lirio amarillo, Iris pseudacorus, junto a ríos y zanjas.
En maceta, jardín o jarrón
Para plantar iris de jardín, elige un lugar soleado y un suelo con buen drenaje. En climas secos y calurosos, como gran parte de la mitad sur, aguantan bien el verano. Divide las matas de iris rizomatoso cada pocos años, después de la floración. Florece entre abril y mayo.
Como flor cortada, el iris holandés se vende casi todo el año. Compra tallos con el capullo coloreado y espera de cinco a siete días de vida. Cada flor dura poco, pero a menudo se abre otra en el mismo tallo.
Precaución con los animales
La ASPCA incluye el iris entre las plantas tóxicas para perros, gatos y caballos; la mayor concentración está en los rizomas. Puede causar salivación, vómitos, decaimiento y diarrea. Si tu mascota ha mordisqueado un iris, llama al veterinario.