El rojo brillante de la fucsia
En muchas especies de fucsia los sépalos son de un rojo intenso y los pétalos, morados. Esa pareja de colores atrae a los colibríes que polinizan la planta en América. Cuando una variedad se vende como «roja», lo más frecuente es que sea roja toda la flor, o roja con corola de un tono más oscuro.
Entre las variedades de jardín encontrarás desde flores sencillas, de apariencia ligera, hasta formas dobles que cuelgan con volumen. Las cestas colgantes con fucsia roja tienen un efecto casi teatral en un porche o bajo un balcón sombreado.
Calor, el principal enemigo
La fucsia es fresca por naturaleza. En el interior y el sur de la península, con veranos largos de 35 grados o más, la planta sufre: las flores caen y las hojas se queman si les da el sol por la tarde. Cuélgala donde reciba solo sol suave de primera hora y luz clara el resto del día.
- Riega con frecuencia y mantén la humedad sin encharcar.
- Pulveriza a menudo las hojas en olas de calor.
- Evita las macetas oscuras de plástico, que se calientan mucho.
En Galicia, Asturias y Cantabria, de veranos suaves, crece sin tantos cuidados.
Cuando llega el frío
Retira la planta antes de las primeras heladas. Un cuarto luminoso o semioscuro, fresco, le basta; riega poco y no te alarmes si pierde las hojas. En primavera, corta los tallos largos, cámbiala a un lugar luminoso y verás brotes nuevos.
Bayas y mascotas
Después de la floración aparecen bayas comestibles. Para los gatos, la ASPCA no la tiene por planta peligrosa.