Rojo, con matices
Entre los áster de otoño y la reina margarita hay variedades de tonos rojizos, pero casi siempre tiran a carmín, frambuesa, burdeos o rojo violáceo. Si buscas un rojo puro, conviene mirar la flor abierta antes de comprar, porque la etiqueta de la maceta y el color real pueden diferir bastante.
Dos plantas muy distintas
- Los áster de otoño (Symphyotrichum) son perennes, rebrotan cada primavera y florecen a final del verano y en otoño.
- La reina margarita (Callistephus chinensis) es una planta anual que mide entre 20 y 80 cm y se siembra de nuevo cada año; sus flores van del blanco al púrpura.
Antes de comprar, comprueba cuál de las dos tienes delante: cambian la altura, la floración y los cuidados.
Colores que lo acompañan
El carmín queda muy bien con tonos naranja y amarillos de otoño, como dalias, rudbeckias o hojas de roble. Con blancos y verdes resulta más fresco. En una terraza, una maceta de áster rojo junto a gramíneas ornamentales da volumen sin mucho esfuerzo.
Cultivo
Pide sol y suelo con buen drenaje pero fresco. En la Meseta, donde el invierno es frío, las variedades perennes aguantan sin problema las heladas; la reina margarita desaparece con ellas y hay que reponerla en primavera. Evita mojar las hojas para frenar el oídio.
Con animales en casa
Según la ASPCA, la reina margarita no es tóxica para perros, gatos ni caballos. De los áster de otoño no hay valoración, de modo que lo prudente es evitar que los mordisqueen.