Una gama muy amplia
Bajo el nombre de dalia rosa cabe casi todo: pastel casi blanco, salmón, chicle, magenta y fucsia intenso. Muchas variedades son bicolores, con la punta de los pétalos más clara o más oscura que el centro. Lo mejor es elegir mirando la variedad concreta y no solo la palabra rosa.
En el lenguaje de las flores el rosa se vincula con la ternura y la gratitud, lo que encaja bien con un regalo para el Día de la Madre, aunque en esa fecha la dalia aún no ha florecido en el jardín.
Compañeras de jardín
- salvia azul, para un contraste fresco
- cosmos y verbena, que florecen en la misma época
- hojas plateadas como la artemisia, que enfrían el rosa
- gramíneas ornamentales, para dar movimiento
Plantación, riego y mantenimiento
Sitúa la dalia rosa a pleno sol, aunque en el sur conviene dar sombra a primera hora de la tarde. La tierra debe drenar bien. El riego profundo una o dos veces por semana funciona mejor que el riego diario y superficial, y regar por la mañana evita hongos en las hojas.
Quita las flores marchitas, y si quieres flores más grandes, deja un solo botón por tallo. El oídio puede aparecer cuando hay humedad y poca ventilación, de ahí que no convenga plantar demasiado juntas.
En invierno, donde hiela, se sacan los tubérculos, se dejan secar unos días y se guardan en turba, arena o papel, en un sitio fresco. Revísalos un par de veces y retira los que se pudran.
Mascotas
La ASPCA clasifica la dalia como tóxica para perros, gatos y caballos, con síntomas leves de estómago y piel. Si tu animal se ha comido un trozo, consulta al veterinario.