Una cala que no es la blanca
La cala blanca clásica (Zantedeschia aethiopica) tiene parientes de otros colores, y los rosados se originan sobre todo en especies más pequeñas del género, como Z. rehmannii, cruzadas con otras. Esto se nota en la planta: tallo más fino, hojas más cortas y espata menos grande. Todas son plantas del sur de África y, como el resto del género, tienen espata y espádice en lugar de pétalos.
Tonos y combinaciones
Los rosas abarcan desde un pastel casi blanco hasta un fucsia vivo. Un tallo solo en un florero estrecho resulta elegante; en grupos de tres o cinco funcionan mejor las alturas escalonadas. Combina bien con hojas verdes oscuras, con ramas de olivo o con flores blancas de pequeño tamaño. Para San Valentín o el Día de la Madre (primer domingo de mayo) es una alternativa fresca a las rosas.
En maceta
Los tubérculos de las calas de color prefieren sol o media sombra, riego regular y un descanso seco tras la floración. Como en toda cala, el agua estancada en el plato puede pudrirlos. En zonas de heladas, guarda los tubérculos en un lugar fresco y seco durante el invierno.
Advertencia sanitaria
Contiene oxalato de calcio, igual que toda la familia: según la ASPCA, es tóxica para perros y gatos, con escozor en boca y lengua, babeo y vómitos. Si hay niños pequeños en casa, coloca el jarrón en alto. Ante un posible contacto, llama al Servicio de Información Toxicológica o a tu veterinario.