Un rosa discreto
El rosa es un color poco habitual entre los iris, donde predominan azules, violetas, amarillos y blancos. Hay iris barbados de jardín con tonos rosa pálido o salmón, a veces con barba naranja, mientras que entre los iris de corte es menos frecuente. Por eso el iris rosa resulta una elección distinta para quien busca algo suave.
No esperes un rosa chicle: suele ser un tono empolvado, entre el melocotón y el lila claro, que cambia con la luz del día.
Para el ramo
Combina con peonías, ranúnculos y rosas de tonos crema. Dos o tres tallos en un jarrón estrecho ya bastan para dar presencia. En la primera semana de mayo, cuando se celebra el Día de la Madre, es una alternativa original.
- Compra los tallos con el capullo cerrado pero coloreado.
- Quita las hojas que queden bajo el agua.
- Cambia el agua con frecuencia y mantén el jarrón fresco.
En el jardín
Plántalo a pleno sol, con buen drenaje. En el Cantábrico y Galicia, conviene elevar un poco el rizoma para que no se encharque con las lluvias. En el sur y el levante, donde el verano es seco, los iris barbados suelen aguantar bien.
El iris echa nuevas flores en la misma planta cada primavera y, con los años, la mata se aprieta: dividirla después de florecer la renueva.
Mascotas y niños
El iris está en la lista de plantas tóxicas para perros, gatos y caballos de la ASPCA, con salivación, vómitos y diarrea; el rizoma es la parte más activa. Si algún animal ha comido una parte, avisa al veterinario. Si es un niño, consulta con el Servicio de Información Toxicológica.