La manzanilla de las infusiones
La manzanilla común o alemana, a veces llamada manzanilla de Castilla (Matricaria chamomilla), es una hierba anual de la familia de las asteráceas que llega a unos 50 centímetros. Tiene hojas finas y divididas, y capítulos con lígulas blancas alrededor de un disco amarillo; el color de la flor es blanco y amarillo, no rosa.
Es nativa de Europa y de Asia templada, y crece en suelos bien drenados y soleados. Aguanta heladas, suelos pobres y terrenos algo ácidos.
Cómo reconocerla
Hay varias plantas parecidas.
- Manzanilla común: si cortas un capítulo por la mitad, el receptáculo es hueco y de forma cónica.
- Manzanilla bastarda (Anthemis arvensis): receptáculo con escamas.
- Manzanilla romana (Chamaemelum nobile): perenne y de otro género, con aroma muy marcado.
Uso en infusión
Se usan las flores, secas o frescas. Tradicionalmente se toma después de comer o antes de dormir por su sabor suave, ligeramente amargo. Como pertenece a la familia de las asteráceas, puede provocar alergias en personas sensibles.
En casa
Siembra en primavera o en otoño en las zonas de inviernos suaves, a pleno sol, y riega poco. Para tenerla en un jarrón, los ramilletes duran unos cinco a siete días.
Perros, gatos y caballos
La ASPCA incluye la manzanilla (la romana, Anthemis nobilis) como tóxica para perros, gatos y caballos, con dermatitis, vómitos y diarrea. Por prudencia, no des infusiones a tus animales y llama al veterinario si han comido la planta.