Blanca al abrirse, amarilla al marchitarse
Las madreselvas llamadas blancas suelen ser, en realidad, de color crema, y cambian de tono con los días: nacen blancas y se tiñen de amarillo al envejecer. Es lo que ocurre con la madreselva japonesa (Lonicera japonica), muy extendida en jardines. Otra trepadora de flor crema es Lonicera caprifolium, que se reconoce porque las hojas de la punta se sueldan alrededor del tallo.
Para qué sirve en el jardín
Cubre un muro, una valla o un cobertizo en pocas temporadas. Si la dejas crecer sin control, puede hacerse invasora: en Estados Unidos y Nueva Zelanda la madreselva japonesa se considera planta invasora, así que mejor podarla con regularidad y no plantarla junto a un monte.
Cuidados
- Sol o semisombra; en el sur, mejor con sombra por la tarde.
- Suelo fresco y fértil. El mantillo evita que las raíces se resequen.
- Poda después de la floración, retirando lo seco y lo enredado.
- Una vez establecida, las madreselvas aguantan bien el frío de invierno.
El aroma
Abre las ventanas por la noche: el olor se intensifica al anochecer, cuando salen las polillas que polinizan estas flores.
Para que sea una aliada y no un problema, planta la madreselva blanca lejos de árboles jóvenes: al enroscarse en los troncos puede estrangularlos. Un soporte propio, como un arco o una pérgola, la mantiene bajo control.
Frutos tóxicos
Los frutos de la mayoría de madreselvas son tóxicos para las personas. Si un niño los ha comido, llama al Servicio de Información Toxicológica; si es una mascota, al veterinario.