Un rojo que depende de la tierra
El rojo de las hortensias no es un rojo puro como el de una amapola. En Hydrangea macrophylla procede de variedades de tono carmesí o granate que, en suelos neutros o alcalinos, mantienen su color. Si el suelo es ácido, con pH de 5,5 o inferior, tienden a virar hacia el morado y el azul, así que no siempre conservan el rojo de la etiqueta.
Algunas variedades son conocidas por sus tonos profundos, como 'Ami Pasquier', de carmesí oscuro o rojo púrpura. Con el calor del verano pueden verse más intensas, y a final de temporada se tiñen de burdeos.
Cómo lograr un rojo estable
- Planta en un sustrato neutro o ligeramente alcalino, nada de tierra de brezo.
- Evita los abonos para plantas acidófilas, que desplazan el color hacia el azul.
- Riega con agua que no sea demasiado ácida.
- Elige una variedad etiquetada de flor roja, no una rosa.
En el norte, donde los suelos suelen ser ácidos, es más fácil que acabe en morado. En tierras neutras o calizas del interior, el rojo se mantiene mejor.
En casa y en celebraciones
Una cabeza de hortensia roja funciona como centro único en un jarrón. Combina con ramas verdes y con blancos para una mesa de Navidad, o con tonos burdeos y granates en otoño. Una vez cortada, aguanta de tres a siete días en agua fresca.
Riesgos
El principio activo es un glucósido cianogénico. La ASPCA considera la hortensia tóxica para perros, gatos y caballos, con vómitos, decaimiento y diarrea como síntomas. Si un niño ha mordido hojas o flores, llama al Servicio de Información Toxicológica; si es tu mascota, al veterinario.