Amaryllis o Hippeastrum
El nombre de amaryllis o amarilis que se usa en las tiendas corresponde casi siempre a plantas del género Hippeastrum, con unas 75 especies de regiones subtropicales y tropicales de América, desde Argentina hasta México y el Caribe. La amarilis verdadera, Amaryllis belladonna, es africana. Los bulbos de venta son híbridos, muchos de ellos mejorados en Países Bajos.
La confusión viene de lejos: el botánico William Herbert separó los dos géneros en 1821 y, aun así, la mayoría de aficionados sigue llamando amarilis a ambos.
Un bulbo grande y una flor de veinte centímetros
Cuanto mayor es el bulbo, más tallos emite. Las flores miden entre 13 y 20 centímetros y se abren como trompetas, en grupos de dos a seis por tallo. Elige un bulbo firme y pesado, sin zonas blandas, y plántalo en una maceta algo más ancha, dejando fuera la parte superior.
Del bulbo a las fiestas
Si lo plantas entre octubre y enero, la flor aparece de seis a ocho semanas después.
- Al principio, calor, luz y muy poco riego.
- Gira la maceta de vez en cuando para que el tallo crezca recto.
- Con la flor abierta, un cuarto más fresco prolonga su duración.
En la Meseta y en el interior, donde los inviernos son fríos, mantén la planta dentro de casa. En el litoral mediterráneo y en el sur, un balcón abrigado sirve para el verano.
Para que vuelva a florecer
Corta el tallo cuando se marchite la flor, pero deja crecer las hojas y abona durante el verano. Hacia el final del verano reduce los riegos para que el bulbo repose unas semanas y vuelva a brotar.
Cuidado con los animales
Según la ASPCA, la amarilis es tóxica para perros, gatos y caballos por la licorina, presente sobre todo en el bulbo. Mantenla fuera de su alcance y, si tu mascota ha mordido alguna parte, avisa a tu veterinario.