Rosa en vertical
Un gladiolo rosa combina la elegancia de la espiga alta con un color amable. Los hay de rosa pálido casi blanco, de salmón y de un rosa intenso con el centro más claro. Es una de las pocas flores altas que se ven bien también en un jarrón sencillo, sin necesidad de mucho relleno.
En el lenguaje de las flores el rosa expresa ternura, y el gladiolo, fortaleza. Juntos dan un mensaje de cariño firme, adecuado para el Día de la Madre o para un aniversario.
Plantación escalonada
Si cultivas gladiolos en tu jardín, no plantes todos los cormos el mismo día. Divide el lote en tres o cuatro tandas, con una o dos semanas entre ellas, y tendrás flores rosas durante buena parte del verano. Las tandas tempranas van mejor en zonas de clima suave; en la Meseta, empieza cuando haya pasado el riesgo de helada.
Dos consejos prácticos:
- una vez agotada la espiga, deja las hojas hasta que amarilleen, para que el cormo recupere fuerza
- si el sitio es ventoso, un tutor evita que la espiga se doble
En la mesa
Corta los tallos por la mañana, cuando están turgentes, y sumérgelos en agua enseguida. Una espiga con la mitad de las flores abiertas es el momento ideal. Para que dure más, evita ponerla cerca de un frutero: la fruta madura desprende un gas que acorta la vida de muchas flores cortadas.
Un cuidado extra
Los gladiolos, especialmente sus cormos, son tóxicos para perros, gatos y caballos según la ASPCA. Aunque la flor cortada rara vez es el problema, conviene tener los cormos secos en una caja cerrada y los jarrones en alto.
Una última idea para el jardín: anota en una etiqueta el color y la fecha de cada lote, porque los cormos secos se parecen todos y se confunden al año siguiente.