Un color que debe su nombre a la flor
El tono rosa intenso que llamamos fucsia se bautizó por el color de esta planta, que a su vez recuerda a Leonhart Fuchs. Entre las fucsias rosas hay mucho margen: sépalos rosa pálido con corola fucsia, flores rosadas de arriba abajo o combinaciones bicolores con la campanilla en morado.
Como las flores cuelgan de pedúnculos largos y miran hacia el suelo, conviene verlas desde abajo. Una cesta a la altura de los ojos o una maceta sobre un pie alto las muestra mejor que una colocada a ras de suelo.
Cómo conseguir una floración continua
La fucsia florece desde el principio del verano hasta el otoño. Para mantener el ritmo:
- Elige un sitio de luz clara, sin sol directo en las horas centrales.
- Mantén la humedad del sustrato y evita que se seque por completo.
- Abona cada semana durante el crecimiento.
- Hacia la mitad del verano, despunta los tallos para que ramifiquen.
No es una planta de salón
Es habitual verla en comercios como «planta de interior», pero con aire seco y calefacción pierde hojas y flores. Su sitio es una terraza fresca. Para pasar el invierno la mayoría debe ir a un lugar frío y sin heladas, con riego escaso. Y como muchas variedades son híbridos, las semillas no dan plantas iguales: se multiplican por esquejes.
Animales y bayas
Las bayas son comestibles. La ASPCA incluye la fucsia en su lista de plantas no tóxicas para los gatos.