Pendientes que vienen de América
El género Fuchsia, de la familia de las onagráceas, reúne más de cien especies, casi todas de América del Sur y Central, con algunas en Nueva Zelanda y Tahití. En español recibe nombres tan bonitos como pendientes, zarcillos de la reina o aretillos. El nombre rinde homenaje al botánico alemán Leonhart Fuchs, aunque nunca conoció estas plantas: las describió más de un siglo después el misionero Charles Plumier.
La flor tiene un tubo largo, cuatro sépalos estrechos y una corola de cuatro pétalos cortos. La combinación más conocida, sépalos rojos y pétalos morados, es la «clásica» y atrae a los colibríes que las polinizan en su tierra.
Media sombra y agua constante
Aunque se vende a veces como planta de interior, la fucsia es una planta de terraza y de jardín. Le sientan bien la luz suave de la mañana o la media sombra, y sufre con el sol fuerte de la tarde del interior y del sur peninsular. Los climas frescos y húmedos del norte son los que más le gustan.
- Mantén el sustrato siempre ligeramente húmedo, sin encharcar ni dejar que se seque del todo.
- Abona una vez por semana en la época de crecimiento.
- Las cestas colgantes se secan muy deprisa en los días de calor: revísalas a diario.
Invierno y esquejes
La mayoría de las fucsias no toleran las heladas. Antes de la primera noche bajo cero, llévalas a un sitio luminoso o con poca luz, fresco pero sin hielo, y riega poco. Al llegar la primavera, vuelve a ponerlas en un lugar más claro. Fuchsia magellanica es la excepción: aguanta fuera con algo de protección.
Los esquejes de verano enraízan con facilidad.
Frutos y animales
Los frutos son bayas pequeñas y comestibles, de sabor suave. La ASPCA incluye la fucsia entre las plantas no tóxicas para los gatos.