Una flor para los meses fríos
El ciclamen que se vende en maceta es casi siempre Cyclamen persicum, una especie del Mediterráneo oriental y del norte de África. El género Cyclamen reúne 23 especies de plantas con tubérculo, de la familia de las primuláceas. Las flores tienen pétalos echados hacia atrás, como si el viento los despeinara, y se alzan sobre hojas en forma de corazón, con dibujos plateados.
En España, según la Wikipedia, la única especie silvestre es Cyclamen balearicum, limitada a las islas Baleares. El ciclamen de los balcones, por tanto, es una planta importada y mejorada por el hombre.
Cómo mantenerlo vivo
- Luz: mucha, pero sin sol directo en las horas fuertes.
- Temperatura: fresca. El mejor lugar es una habitación luminosa sin calefacción potente; con calor seco se arruga.
- Riego: por el plato, sin mojar el tubérculo ni el centro de la mata. Vacía el agua sobrante pasados unos minutos.
- Flores y hojas marchitas: tira de ellas con un pequeño giro desde la base del tallo.
Florece de octubre a marzo. En balcones del norte, del interior o de la costa mediterránea resiste bien el frío moderado, pero no las heladas fuertes.
Reposo de verano
Con la llegada del calor, las hojas amarillean y la planta se queda dormida durante semanas. Es normal. Riega poco, colócala en un sitio fresco y retoma los cuidados cuando aparezcan brotes nuevos.
Toxicidad
El tubérculo contiene saponinas. La ASPCA lo señala como tóxico para perros, gatos y caballos: salivación, vómitos y diarrea, y en ingestiones grandes del tubérculo, arritmias y convulsiones. Colócalo fuera del alcance de los animales; si algo ocurre, llama al veterinario. Con un niño, consulta al Servicio de Información Toxicológica.