Luz propia en los rincones oscuros
El blanco refleja la poca luz que llega a un patio interior o a un balcón con orientación norte, y de ahí que la begonia blanca sea una elección práctica además de elegante. Hay variedades de flor sencilla, con aspecto delicado, y de flor doble, que recuerdan a pequeñas rosas o camelias. En las perpetuas, el blanco contrasta muy bien con hojas verdes brillantes o con un follaje bronce.
Tradicionalmente el blanco se asocia con la sencillez y la paz, algo que encaja con una planta que florece tantos meses seguidos sin hacer ruido.
Combinaciones fáciles
- con hiedras y vincas, que rellenan los huecos entre plantas
- con helechos, que comparten la misma necesidad de humedad
- con fucsias y impatiens, en una jardinera a la sombra
- sola, en una maceta de barro, si quieres un efecto limpio
Qué evitar
El fallo más habitual es el exceso de agua. La begonia tolera mal el encharcamiento y el tubérculo se ablanda si el sustrato permanece empapado. Por eso conviene que la maceta tenga agujeros de drenaje y que no se deje agua en el plato.
El segundo fallo es el sol directo en las horas centrales. En la costa mediterránea y en el sur, un par de horas de sol suave por la mañana bastan; en el norte puede recibir algo más sin problema.
Para que no salga oídio, deja espacio entre las plantas y evita mojar las hojas. Las flores marchitas se retiran a mano, lo que ayuda a que sigan saliendo botones hasta bien entrado el otoño.
Por si hay mascotas
La begonia, en cualquiera de sus colores, figura en la lista de plantas tóxicas de la ASPCA para perros, gatos y caballos. La causa son unos cristales de oxalato de calcio, más abundantes en tubérculos y raíces. Coloca la maceta en altura o en una zona que tus animales no alcancen.