Un género antiguo y muy variado
El género Magnolia reúne más de un centenar de especies, repartidas por el este de Norteamérica, Centroamérica, el sudeste de Asia y Sudamérica. Debe su nombre a Pierre Magnol, botánico de Montpellier. Sus flores no tienen sépalos ni pétalos separados, sino tépalos. Son plantas antiguas, anteriores a las abejas, por lo que evolucionaron para ser polinizadas por escarabajos.
Dónde entra el amarillo
Entre las magnolias de jardín, el amarillo es escaso y procede sobre todo de Magnolia acuminata, una especie norteamericana de flores verdosas, cruzada con otras para dar cultivares amarillos como 'Elizabeth'. Son árboles de tamaño medio que florecen en primavera. No es un ramo de florero: es un árbol que se planta.
Heladas y suelo
Muchas magnolias de hoja caduca forman los capullos el año anterior y abren antes que las hojas. Esa belleza tiene un punto débil: una helada tardía, frecuente en la Meseta, en los valles del interior y en las vaguadas por donde baja el aire frío, puede ennegrecer las flores. Elige un lugar abrigado y soleado, no una hondonada.
El suelo ideal es fresco, rico en humus y ligeramente ácido; en suelos muy calizos, comunes en buena parte de la Península, las hojas pueden amarillear por clorosis.
Cuidado
Las raíces son superficiales, así que no caves al pie del tronco. Poda poco y, si hace falta, después de la floración. La ASPCA incluye la magnolia entre las plantas no tóxicas para perros, gatos y caballos, aunque eso no la hace comestible: si un animal come mucha hoja, puede sufrir molestias digestivas y conviene hablar con el veterinario.