Del rosa suave al rosa intenso
Entre las begonias tuberosas, las de flor doble en rosa recuerdan a camelias o a pequeñas rosas, y son las favoritas cuando se busca un efecto muy decorativo. Las perpetuas, más sencillas, dan una nube de florecillas rosas durante el verano. Hay tonos pastel, salmón y rosa fuerte, y casi siempre con el centro amarillo, que resalta los estambres.
El rosa se asocia tradicionalmente con la delicadeza y el cariño, lo que explica que sea una de las opciones más elegidas para regalar una maceta a una madre o a una abuela.
Dónde funciona mejor
- en el Cantábrico y en Galicia, a la intemperie, siempre que no reciba sol de mediodía
- en el interior de la península, bajo un porche o una pérgola
- en la costa mediterránea, en patios umbríos y macetas de terracota
- en Canarias, en zonas protegidas del viento y del sol directo
Cuidados a lo largo del año
Planta cuando haya pasado el riesgo de helada: a partir de abril en el sur y a mediados de mayo en las zonas frías de la Meseta. Usa una mezcla ligera, con algo de fibra de coco o perlita, y no entierres el tubérculo demasiado: debe quedar con la parte hundida hacia arriba.
El riego es regular pero medido. La begonia rosa de flor doble sufre si el agua cae sobre los pétalos, porque se pudren con facilidad. Cuando acabe la temporada, deja de regar, corta la parte aérea cuando se seque y guarda el tubérculo en un lugar fresco.
Mascotas y plantas
Como el resto del género, la begonia es tóxica para perros, gatos y caballos según la ASPCA. Los oxalatos de calcio provocan irritación en la boca y vómitos, sobre todo si muerden raíces o tubérculos. Una buena práctica es dejar los tubérculos secos en una caja cerrada.